La naturaleza nos ofrece un sinnúmero de riquezas, entre ellas, algunas que pasan desapercibidas delante de nuestros ojos. Sin embargo, los niños, esos que todo lo ven y para los que hasta lo más simple resulta interesante, encuentran en el mundo natural aquellos elementos que pueden utilizar en sus juegos.

Aquí te traigo algunas ideas a poner en práctica con tu hijo cuando vayáis de excursión al campo, o simplemente cuando decidáis pasar un rato en el parque o el patio de la casa.

PREPARACIÓN DE LA ACTIVIDAD
En principio, los materiales serán los que tu hijo escoja. Si tiene más de 5 años déjalo decidir mientras colecciona los elementos y te habla acerca de lo que puede construir con ellos.

Si tu hijo es creativo, tal y como debes haberlo formado, muy pronto estará armando y desarmando muñecos y figuras abstractas en su cabecita.

De lo contrario, si a la primera oportunidad no reúne muchos materiales, ayúdalo y proponle ideas. Recojer hojas secas y verdes de diversas formas, hierba, flores, semillas, ramas, piedras… todo lo que podáis aprovechar y les dé la idea para confeccionar algo.


Se pueden utilizar también otros materiales que no se encuentren en el lugar que elijáis, pero sí pertenezcan a la naturaleza como cascarones de huevos, plumas de colores, nidos de aves que hayan sido desocupados… lo que necesitéis utilizar según las primeras iniciativas que os surjan.

LA CONFECCIÓN DE LOS PERSONAJES

Invita a tu hijo a echar a volar su imaginación y ver en cosas tan simples como una rama el punto de partida para construir algo, sacar a la luz una
obra.
No es que pretendas despertar en él el fenómeno de la pareidolia (ver formas reconocidas en donde no las hay), solo se
trata de incentivar su fantasía, su espíritu creador; darle la posibilidad de que se exprese y se dedique a hacer algo que le
gusta.


Para ello, una vez reunáis todos los materiales que, creáis podéis necesitar, disponeros a pensar qué podéis construir. Lo mejor es
crear personajes aprovechando las formas que les ofrece la naturaleza como el caso
que podéis ver en la foto.

Allí los niños encontraron un pequeño tronco con una forma extraña para ellos. Llevaron pinturas de cera, una barra de pegamento, hilos, plumas, ojos móviles y unas pequeñas tijeras.

Como ya tenían la idea preconcebida de lo que querían hacer a partir del tronco que encontraron decidieron buscar los elementos que les faltaban.
Por eso, dieron un paseo por el campo y recogieron hojas y ramas secas. Al regresar pintaron el tronco, le pegaron unos ojos móviles utilizando el pegamento de barra y lo convirtieron así en un personaje fantástico.
Lo mismo podéis hacer tu hijo y tú: apoyaros en cualquier idea que os dé una roca, una
rama, una flor y confeccionar vuestro propio personaje. No obstante, también podéis partir en vez de un solo elemento, de varios de ellos.

Aglutinarlos todos en un mismo lugar y realizar así una manualidad. Con esta idea se puede construir un nido
con ramas secas.

Pintar los cascarones dehuevos de diversos colores y algunas piedras también para luego colocarle algunas plumas
de colores, flores y frutos.

También se pueden crear personajes con simples hojas, semillas y utilizar las flores como si fueran sombreros.

Lo más importante en esta actividad es dejar volar la imaginación y la creatividad.